Cómo limpiar y proteger los suelos de mosaico hidráulico

En los últimos años, estamos viendo un resurgir de las baldosas hidráulicas en la decoración de interiores. Desde que comenzó su popularidad, con el modernismo barcelonés, los suelos de mosaico hidráulico se continúan fabricando de manera artesanal, prensando cemento con arena, agua y pigmentos colorantes, sin cocer las baldosas. De ahí el origen de su nombre, ya que se utilizaban prensas hidráulicas para fabricarlos.

Son suelos de una gran dureza y belleza, que aún se pueden encontrar en algunas casas. Si tienes la suerte de contar con este tipo de suelo en tu casa, ya sea antiguo o de nueva colocación, te damos las mejores recomendaciones para limpiar y proteger los pavimentos hidráulicos para que los disfrutes durante muchos años.

Cómo limpiar los pavimentos de mosaico hidráulico

La belleza y conservación de los suelos hidráulicos depende de una limpieza delicada y un tratamiento adecuado. Para conseguirlo, es necesario utilizar productos limpiadores formulados específicamente con esta finalidad, como los limpiadores de restos de obra para eliminar cemento y eflorescencias salinas. Si lo que deseas es eliminar manchas, un desengrasante quitamanchas te ayudará a eliminarlas y además a decapar tratamientos antiguos, para dejar tu suelo como nuevo.

Proteger los suelos de baldosas hidráulicas

Una vez el suelo está limpio y se han eliminado los tratamientos antiguos, habrá que tratarlo de nuevo para protegerlo de manchas domésticas. Los suelos de mosaico hidráulico son muy porosos, así que los productos de protección están diseñados para saturar esta porosidad de las piezas, creando un escudo protector. Al mismo tiempo que los protegemos, según el tipo de producto podemos mantener o intensificar la tonalidad natural de nuestros suelos y realzar los colores de las baldosas.

Mantenimiento de los mosaicos hidráulicos

Ya tenemos nuestros suelos limpios y protegidos. ¿Qué nos falta por hacer? Solamente realizar un mantenimiento junto con la limpieza regular, que servirá para conservar el suelo y reforzar la capa protectora de tratamiento. Para la limpieza diaria bastará con pasar una mopa un poco húmeda o aspirar el suelo. Una vez por semana, cuando freguemos el suelo, utilizaremos agua a la que añadiremos una pequeña cantidad de producto de tratamiento. De esta forma limpiaremos nuestras baldosas hidráulicas al mismo tiempo que restauramos el tratamiento. ¡Más fácil imposible!